CARNE EN CONSERVA
Carne, que te quiero tersa.
Creo que fue en Videodrome, una excelente película de Ciencia Ficción con muchos elementos vinculados a
A la chispeante “guerra del cava”, declarada entre catalanistas y españolistas, ha sucedido la “guerra de las hamburguesas”. El Ministerio de Sanidad ha decidido declarar la guerra a
Ni que decir tiene que Ronald Mac Donald y los chicos de Coca Cola o el Donner Kebab (los turco germanos), cuyas aportaciones a la dieta no son mejores ni peores que las de Burger King, se estarán frotando las manos por la indirecta promoción de sus subproductos. Con subproductos se fabrican: la “comida rápida” y las políticas supuestamente democráticas de los países desarrollados. No olvidarlo.
Aunque conociendo a nuestros gobernantes lo mismo la han tomado con Burger King por su nombre. Recién descubiertas sus veleidades republicanas, ocultas durante doce años de “gonzalismo”, ahora las pasean fuera del armario en cada ocasión que ven oportuna. Y a ver quien se mete con el Donner Kebab que aunque es alemán se manifiesta como “turco” y ya sabemos que eso de
Pero volvamos a la carne y a su uso pedagógico por nuestros gobernantes. Entre los últimos simulacros televisivos, esos diseñados para llamar la atención sobre “los problemas realmente importantes” mediante “una llamada a nuestro corazón” y despertar “pasiones éticas correctas”, el último al que he accedido es a la historia de Nadia. Nadia es afgana y se ha hecho pasar por hombre en su país mediante el expediente obligado y feroz de tener el rostro desfigurado, eso la ha permitido trabajar para mantener a sus familiares, no tener que llevar burka (lagrimitas programadas deslizaros, ahora ha llegado la hora de la justicia) y ser trasladada a España para operarse la cara a costa del erario público. Numerosas periodistas la entrevistan, eso sí colocándola cuidadosamente de espaldas al espectador. Que cada cual piense lo que quiera pero las palabras que narran la epopeya feminista de Nadia (Nadia somos todas) acompañada por imágenes de un centro comercial en Kabul, tristemente similar con las pertinentes y multiculturales diferencias de atuendos y tamaño a nuestras vigorosas y ciclópeas aportaciones patrias, resulta, cuanto menos para paladares sensibles, vomitivo y patético.
Carne a evitar, carne a reconstruir… No podía faltar la carne a proteger. Y es que la carne es débil. De un tiempo a esta parte los medios se hacen eco de todo tipo de desórdenes e incidentes en los centros escolares. Esos sitios donde se mete a los niños y adolescentes durante ocho horas al día para que sus padres puedan dedicarse a ganar pasta y pagar con ella hipotecas y plazos. Ahora resulta que no sólo nadie aprende absolutamente nada allí sino que los muchachos y muchachas son ariscos y golpean a sus “superiores”. Médicos y maestros, muy en la línea “correcta” del sacerdocio laico, van a adquirir, a efectos de las hostias, un privilegio añadido.
En el futuro habrá que construir cárceles especiales no sólo para acosadores y maltratadores de mujeres sino también para alumnos y pacientes que se rebelen o traten de agredir a sus benefactores. Otra movida autoritaria y policial difícil de tragar y de matiz carnívoro. Carnes privilegiadas.
Y a todo esto con tanta carne nos va a entrar un montón de sed aunque ya, y en el nombre del cambio climático, se van insertando propuestas para racionar el agua. Alberto “el Sangriento” (Albert Gore), un muchachote americano entrado en carnes, es vocero de esta problemática “global”. Que bien se instruye, todo hay que decirlo, mediante la alarma social…
Y no podía faltar la referencia incómoda al tema migratorio. Leo en el Teletexto que los inmigrantes han aportado un crecimiento de la renta per capita de 600 euros, más o menos, a cada español. Sería más interesante que esta cifra, netamente estadística y por ello bastante falaz, saber lo que han aportado a sus principales contratadores, tanto en el ámbito de la construcción como en los menos reconocidos de la agricultura y la prostitución. Y conocer también, por qué no, cuanto han contribuido estos no demasiado numerosos beneficiados a las arcas de nuestra Hacienda. ¿A que nunca sabremos esto?
Sebastián, el candidato del PSOE a
Con tanto “Progreso”que queréis que os diga, aquí no va a haber quien viva. Realidad descarnada.
1 comentario:
Los animales están bien, pero los niños, ¡ah!, los niños son caviar
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